jueves, 25 de febrero de 2016

Debut en Youtube


Mi prima Margot es una youtuber que tiene un canal de tutoriales de maquillaje y outfits, osea nada que ver conmigo porque yo soy más descuidada y con las justas me delineo los ojos jeje. 

La cosa es que la semana pasada, ella me invitó a su canal de Youtube y grabamos un video, aquí les dejo el link :)

---> TAG DE LA PRIMA <---


jueves, 4 de febrero de 2016

Mi vida a los 60

Hoy es un buen día, he despertado recordando todo.

A las 3pm llega Gonzalito, mi nieto hermoso. Sé que es malo tener nietos preferidos pero Gonzalo sin duda, es el que ilumina mis días. No sé si me aferro más a él por parecerse físicamente a mí o por el hecho de ser huérfano.
Gonzalo, es un niño de cinco años, sus padres, ambos médicos, fallecieron tres días antes de que él cumpliera cuatro años. Su madre era mi cuarta hija, se me fue con solo 27 años y su esposo, mi yerno, con 28. No hay nada que me consuele cuando recuerdo sus partidas.

Los tres viajaban al norte a pasear y de paso a constatar que las cosas en su hotel estuvieran marchando bien. Ya de regreso estando en la autopista, una moto cerró a un auto, y este auto por la gran velocidad a la que iba, perdió el control y ocasionó un triple choque, uno de los autos involucrados era el que dirigía mi ex yerno. El único sobreviviente fue Gonzalito que dice no recordar nada de aquel día pero yo estoy segura que sí recuerda, la tristeza en su mirada me lo confirma.

Hace algunos años me diagnosticaron Alzheimer, fue un golpe duro para mi familia, más aún para mí, tengo tantos recuerdos que atesoro y de pronto me los arrebataron, gracias a Dios o a algún ángel (y no son pocos los que tengo), hay días como hoy en los que amanezco recordando mi pasado, mi presente y hasta imagino mi futuro.

Tengo 62 años,  estoy bien conservada o al menos esos dicen las amistades que me ven después de tiempo; mientras escribo me pongo a pensar que tal vez lo dicen para hacerme sentir mejor, aún si ese fuera el caso, no importa, yo me veo al espejo y no aparento mi edad, nunca la aparenté. Cuando tenía 25 años, el que menos me ponía 18 y hasta menos; aquel entonces era 2016, año de mi supuesta muerte. Tontamente les creí a unos brujos que sería mi último año de vida, lo bueno es que pude apreciar la vida y traté de vivir al máximo. Lo malo es que malgasté mi dinero creyendo que no habría mañana. Sin embargo, aquí estoy, no tan sana pero al menos con vida para seguir disfrutando a mi familia.

Mis hijos son la razón de mi vida, desde joven soñé con tener siete hijos, mas como todo sueño, se quedó solo en eso. Hoy en día tengo tres hijos vivos, muy bien de salud gracias a Dios. El mayor es Alejandro, tiene 34 años, es Veterinario, heredó de mí el amor por los animales. Alejo, como le decimos de cariño, es padre de dos gemelas hermosas, una llamada Valentina y la otra Johana.
Mi segundo hijo y el más cariñoso es Ernesto, él nació producto de un 14 de Febrero, sabe bien que no fue planeado pero al menos tiene la certeza que fue concebido con mucho amor. Ernesto tiene un alma inocente, estudió Administración pero lo dejó en el cuarto ciclo porque notó que tenía la cadena de hoteles de sus padres a su disposición y pidió que se le enseñara lo básico del manejo y hoy en día tiene cuatro hoteles, tres en Perú y uno en Chile.
Santiago es mi tercer hijo. Acaba de cumplir 30 años, no se le ve mucho en las reuniones familiares, vive resentido con su papá desde los 20 años. Él piensa que yo no sé el motivo de su ingratitud pero sí lo sé. Santi vio a su padre con otra mujer, y ésta mujer era su ex enamorada de la universidad, y desde entonces no se lo perdona. Lo que no sé es si lo que enfureció a mi Santi es el hecho de que su padre me engañara o porque lo hizo con su ex. Prefiero no saber.
La última es Geraldine, o mejor dicho, era. La llamamos como yo, por insistencia de mi esposo, él siempre gustó de mi nombre. Ella era médico, mas nunca quiso estudiar medicina; su padre, una vez más, le imponía hacer algo. No lo culpo, él quería que la niña de sus ojos estudie lo mismo que él. Geraldine fue la hija más esperada, veníamos buscando la mujercita. Era la consentida de todos. Sus hermanos la adoraban y su padre no dejaba de babear por ella. Mi única compañera de las compras de los domingos, se fue, no está, no volverá.

Mi esposo es 10 años menor que yo, hoy en día luce muy bien, es un cincuentón interesante. Lo conocí cuando él tenía 17 años y yo 27, todo fue muy rápido, él era un niño que apenas salía del colegio y postulaba a San Marcos a la carrera de Medicina. Yo para ese entonces ya tenía mi cadena de hoteles y clínicas dentales en Lima y Provincias. Él me jura que se enamoró de mí por mi forma de ser pero con las bajezas que me hizo años después, no cabe duda que él nunca me amó. Nuestro matrimonio acabó masomenos cuando Geraldine tenía 15 años, lo recuerdo porque el muy sinvergüenza llevó a su amante a la fiesta de quinceaños de nuestra hija, la hizo pasar como una prima pero los encontré en el baño besándose y mi orgullo no me permitió rehacer nuestros votos. Ya no le guardo rencor a Alejandro porque valgan verdades, me dio cuatro hijos preciosos que adoro y me adoran. Sin embargo, soy consciente que esa relación se mantuvo más por despecho que por amor.

Aquel año en que conocí al padre de mis hijos, fue el último que juré dejar de esperar a Cristóbal. Cristóbal es el amor más lindo y sincero que he tenido en mis ya no tan cortos 62 años. Fue un amor de verano como solíamos llamarle aunque si tuviera que evaluarlo, tal vez fue mucho más que eso. A Cristóbal lo conocí la primera vez que viajé a Japón, yo le encontraba un parecido tremendo con un ex novio que murió en un accidente. Nos enamoramos como adolescentes y ahora, sin miedo y sin dudas puedo decir que no me arrepiento de absolutamente nada de lo que hice con él.

Nuestro ‘momento’ duró muy poco, casi 3 meses pero fue suficiente para amarlo con toda el alma y recordarlo por siempre, así padezca de Alzheimer. Él prometió ir a visitarme a Lima el siguiente año de mi retorno a Perú pero ese día nunca llegó. Cada año me decía lo mismo, incluso yo regresé por él a los dos años pero su matrimonio había vuelto a tener estabilidad y él prefirió no arriesgar. Fueron 4 años los que esperé por él, y seguramente hubiera esperado más, de no ser porque me enteré que esperaba a su tercer hijo. No pude hacer nada, no tenía derecho, nunca lo tuve.

Reconozco que por despecho, acepté al primer chico que se me cruzó, y ese fue Benjamín, el niño de 17 que tenía ilusión de hacer todo conmigo, de bailar, de jugar, de caminar por el parque, de besarme cada que deseaba y no solo a oscuras, todo lo opuesto a Cristóbal.

A pesar de haber tenido, hasta cierto momento, un esposo ejemplar, nunca dejé de pensar en Cristóbal, siempre lo tenía presente y siempre esperaba algo de él. Recuerdo que prometió enviarme algo por mis cumpleaños, ya que su mamá y yo compartíamos la misma fecha de nacimiento. Así que desde entonces, no ha pasado cumpleaños en el que no piense en él y en su mami, que Dios la guarde en su  gloria.

Son las 3:15pm, Gonzalito acaba de llegar del colegio y está emocionado, me señala que en el buzón hay una carta, le pido por favor que me la entregue.

“Hola, escribo con dificultad estas líneas, queriendo que sepas que nunca te olvidé y por eso quisiera verte por última vez, estaré en Perú la semana que viene, este es mi celular, escríbeme para coordinar dónde nos podemos ver.”

Es una broma, no! es su letra, es su dirección de Japón, es él. ¡¡Cristóbal!! es él. Pero por qué ahora? Por qué después de tantos años? Por qué?  No sé qué pensar.

No concibo imaginar lo que quiere decirme, ni siquiera sé si estaré bien y qué pasará si para entonces estoy en blanco, qué pasará si mis días grises regresan y no recuerdo ni siquiera esta carta que me envió, me siento desesperada, tal vez deba escribirle para contarle qué ha pasado por mi vida en estos últimos años, me alegra que él pueda saber todo esto, pero me duele en el alma saber que yo no podré saber de él.


miércoles, 13 de enero de 2016

El incondicional

Hace algunos años me enamoré de una persona mayor (bastante mayor) que en esta historia la llamaré 'Rómulo' y recuerdo que en aquel entonces creía que la relación jamás acabaría. Me enamoré como nunca antes pero hice un viaje al extranjero y ahí me enteré que tenía un romance con una tal Mary, en aquel momento la odié pero hoy creo que podría agradecerle porque aunque éste hombre es una buena persona, definitivamente no era para mi. Yo merezco tener una familia normal.

Nos dejamos de hablar por años pero por cosas del destino nos volvimos a encontrar y aunque él quiso que volviera a pasar algo, yo me negué (aún deseándolo), me negué porque ya estaba con una nueva pareja, peor aún, estaba comprometida. Me alejé lo más que pude pero a los meses descubrí una infidelidad de mi entonces novio y busqué a Rómulo para conversar (o para que me consuele), Rómulo se portó como todo un caballero y como todo zorro viejo esperó el tiempo prudente para que yo eliminara toda sospecha de sus intenciones. 

Cuando yo ya estaba mejor, él insinuó iniciar otra vez algo conmigo pero ya estaba curada, ya no deseaba nada íntimo con él, solo quería su amistad. A él le costó pero terminó por aceptar porque, según sus palabras, prefería hablarme como amigo que perderme para siempre...zorro viejo el abuelito. 

Un día cualquiera, mi mejor amiga me llamó para contarme que su abuelita y su perrita de 13 años, habían fallecido y sin pensarlo fui a visitarla...me quedé hasta muy tarde en su casa y recuerdo que a la hora de regresar a casa, hacía mucho frío. Me despedí, subí al auto, cerré las ventanas, sintonicé Radio Mágica 88.3 y comencé a manejar, a los minutos sentí que mis ojos se cerraban y llamé a Rómulo por inercia, le dije que tenía sueño y que me iba a estacionar en un grifo, que por favor me despierte en una hora; él se negó y me dijo que era muy peligroso, me dijo que si ya me faltaba poco para llegar, que haga un último esfuerzo y que llegue a casa. Le hice caso.

A los minutos, me encontraba con el parabrisas roto, aún manejando pero con el auto yendo más lento y el impacto de aquello que golpeé me despertó. Entré en estado de shock, no me detuve y por el contrario pisaba más fuerte el acelerador, encontré donde esconderme y llamé a Rómulo, quién no dudó en ir en el acto a mi encuentro, demoró menos de 5 minutos, sabe Dios cómo. Le expliqué lo que pasó, o al menos lo único que recordaba "estaba en la pista y de pronto abrí los ojos por un impacto y tenía el parabrisas hecho arrocillo". Me preguntó si había atropellado a alguien y gritando le dije NOOO, NICAGANDO! también me preguntó si había tomado y volví a contestar NICAGANDO RÓMULO, TÚ ME CONOCES, NO ME GUSTA EL ALCOHOL Y NO CHUPO NI CARAMELOS CON LICOR. 

En eso, él se comunicó con amigos policías y éstos le confirmaron que hubo un atropello a la altura de donde yo sentí el impacto; por el altavoz alcancé a oír la voz del policía que le decía HUEVÓN UN AUTO PLOMO HA ATROPELLADO A TRES PATAS Y SE HA DADO A LA FUGA, LOS PATAS SIGUEN TIRADOS EN LA PISTA HASTA QUE VENGAN LAS AMBULANCIAS, Rómulo cortó y vio mi cara pálida a punto de desmayarme, me agarró de los hombros y me dijo, chiquita qué hiciste??? Yo con lágrimas en los ojos le juraba por mi abuelita y por Dios que no sabía y de verdad no sabía. 

De pronto comencé a gritarle agarrándolo del pecho, RÓMULO, LE ACABO DE CAGAR LA VIDA A 3 PERSONAS INOCENTES, QUÉ VOY A HACER, ME VOY A IR PRESA. Me arrodillé frente a él y me puse a llorar y él se puso a llorar conmigo, me abrazó y me dijo: "chiquita tranquila, vamos a la comisaría, diré que yo estaba manejando, tú no te preocupes, tu llegarás después de mí como si fueras una amiga que no sabe nada, ok? Yo sin palabras, asentí con la cabeza y me subí al auto destrozado. Mientras él manejaba, yo me cuestionaba si eso era lo correcto o si yo tenía que asumir mis actos, pero a la vez pensaba en mi futuro y de imaginarme tras las rejas me daba náuseas. Llegamos a la comisaria y le pregunté si estaba seguro de eso y me dijo con toda seguridad que sí, que él haría eso y mucho más. Me agarró la cara y dijo lo siguiente "chiquita, todo va a estar bien, no llores, en un rato entras".

Cuando entré vi que lo llevaban a que pase dosaje etílico y estuve a punto de acercarme y confesar mi responsabilidad pero su mirada me lo dijo todo y ya no lo hice. Me preguntaron que por qué yo estaba ahí y por qué estaba nerviosa y respondí que Rómulo es mi amigo y que los papeles del carro están a mi nombre.

Los meses transcurrieron y yo asumía todos los gastos que no cubría el SOAT, como pañales o cremas que ayudaban a la rehabilitación de las cicatrices de los chicos. Jamás me desentendí de ellos y también le pagué un buen abogado a Rómulo, nunca lo arrestaron pero las familias constantemente iban a buscarlo para lincharlo o matarlo. 

Hoy, a 2 años con 3 meses de aquel accidente, podemos decir que ya todo pasó, los chicos están bien y de alguna manera puedo respirar. Rómulo sigue con su vida, es mi mejor amigo, el incondicional pero nunca volvimos a tener nada amoroso. 

-Me alejé de este blog debido a ese problema pero espero de corazón que todo vuelva a la normalidad. Gracias.



domingo, 17 de agosto de 2014

Carta de Frida Kahlo A Diego Rivera

México, 1953

"Sr. mío Don Diego:


Escribo esto desde el cuarto de un hospital y en la antesala del quirófano. Intentan apresurame pero yo estoy resuelta a terminar ésta carta, no quiero dejar nada a medias y menos ahora que sé lo que planean, quieren herirme el orgullo cortándome una pata... Cuando me dijeron que habrían de amputarme la pierna no me afectó como todos creían, NO, yo ya era una mujer incompleta cuando te perdí, otra vez, por enésima vez quizás y aún así sobreviví.

No me aterra el dolor y lo sabes, es casi una condición inmanente a mi ser, aunque sí te confieso que sufrí, y sufrí mucho, la vez, todas las veces que me pusiste el cuerno...no sólo con mi hermana sino con otras tantas mujeres...¿Cómo cayeron en tus enredos? Tú piensas que me encabroné por lo de Cristina pero hoy he de confesarte que no fue por ella, fue por ti y por mi, primero por mi porque nunca he podido entender ¿qué buscabas, qué buscas, qué te dan y qué te dieron ellas que yo no te di? Por que no nos hagamos los pendejos Diego, yo todo lo humanamente posible te lo di y lo sabemos, ahora bien, cómo carajos le haces para conquistar a tanta mujer si estás tan feo hijo de la chingada...

Bueno el motivo de esta carta no es para reprocharte más de lo que ya nos hemos reprochado en esta y quién sabe cuántas pinches vidas más, es sólo que van a cortarme una pierna (al fin se salió con la suya la condenada)... Te dije que yo ya me hacía incompleta de tiempo atrás, pero ¿qué puta necesidad de que la gente lo supiera? Y ahora ya ves, mi fragmentación estará a la vista de todos, de ti... Por eso antes que te vayan con el chisme te lo digo yo "personalmente", disculpa que no me pare en tu casa para decírtelo de frente pero en éstas instancias y condiciones ya no me han dejado salir de la habitación ni para ir al baño. No pretendo causarte lástima, a ti ni a nadie, tampoco quiero que te sientas culpable de nada, te escribo para decirte que te libero de mí, vamos, te "amputo" de mi, sé feliz y no me busques jamás. No quiero volver a saber de ti ni que tú sepas de mí, si de algo quiero tener el gusto antes de morir es de no volver a ver tu horrible y bastarda cara de malnacido rondar por mi jardín.

Es todo, ya puedo ir tranquila a que me mochen en paz.
Se despide quien le ama con vehemente locura,

Su Frida."

Quise acomodarla con mis propias palabras pero para qué joder tan buena carta. 

domingo, 18 de mayo de 2014

10 céntimos

Hace un par de viernes me llamó un amigo y me dijo que me recogería para llevarme al trabajo, no tengo un horario fijo de entrada pero por auto-responsabilidad siempre llego antes de las 4:00 pm. Alejandro prometió recogerme a las 3:00 pm para al menos tener una hora de conversa. Ese día llegué de la universidad a la 1:50 pm y al saber que vería a este chico de perfume delicioso, decidí que tenía que ponerme guapa (o al menos intentarlo), hice todo súper rápido pero ni así me alcanzó tiempo para almorzar, eran 2:55 y mentí en casa diciendo que comería en el trabajo. Ya estando fuera, llamé a mi apuesto amigo y le pregunté por dónde estaba, y triste fue mi sorpresa cuando me dijo que aún estaba lejos y que con suerte llegaría  a las 4:00, era un hecho, me estaba cancelando. 

En mi desesperación por arreglarme rápido olvidé sacar mi billetera y ya no podía regresar a casa porque ya había pasado mucho tiempo afuera y no quería que sospechen sobre mi mentira. Metí la mano a un bolsillito de mi cartera y me alegré porque sentí monedas grandes, al menos habían 3 soles asegurados, dinero suficiente para tomar una combi y llegar a la chamba, pero oh! Tengo hambre, necesito lo que sea, y recordé que en el mercado de por mi casa venden Menú, fui sin pensarlo y llegando al restaurante conté mis monedas y tenía 4.90. Los precios del menú variaban entre 5.0, 7.0 y 8.0. 


Fue en ese momento en que maldije los miles de momentos en los que tenía 10 céntimos y los dejaba o botaba porque no importaba nada, pensaba en la botella de Gatorade repleta de monedas de 5 y 1 céntimos que tengo en el librero de mi cuarto. Pensaba en qué podría hacer, en las posibilidades que tenía, en que si me funcionaría pedir el menú de 5.0 y luego de pedirlo hacerme la sorprendida y mortificada por faltarme solo 10 céntimos para pagarlo y que la cajera me dijera "no se preocupe señorita", no tuve moral para hacer eso. Seguí caminando por el Mercado de Pro y me crucé con una señora que vendía frunas y caramelos de limón con su niño en brazos y una caja vacía de Chiclets con un montón de 'ripio' y de repente me vino a la mente decirle "señora, durante casi 10 años habré donado cientos de soles a su causa, pero esta vez solo necesito 10 céntimos" pero sentí que era demasiado ilusa y estúpida como para animarme a hacer y decir algo así. 

Entonces mi falta de valor e ingenio en el momento me condenaron a irme del lugar con hambre, ya era tarde y tenía que ir al trabajo; mis 4.90 no me alcanzaban ni para el taxi, los muy abusivos me querían cobrar 6 soles por manejar menos de 15 minutos. En eso que caminaba hacia el paradero encontré a mi amiga Roxana que tenía una bolsa de mandarinas, me invitó 2 y me moría de vergüenza de pedirle plata, en realidad, pedirle 10 céntimos, pero lo hice y me dijo que no tenía pero que me prestaba 5 soles, se lo agradecí mucho pero en mi estupidez le dije, solo préstame un sol y le di de vuelto 4. Me dijo que normal, y nos despedimos. 

Ahora tenía 5.90, otra vez ni para el taxi. Me cuestioné mucho el por qué no le recibí todo a Rox, pero ya qué! Tomaré taxi y al llegar retomaré mi plan inicial de hacerme la sorprendida, es más, le haré el habla al taxista para caerle bien y no se moleste tanto al llegar. A unas cuadras de llegar le expliqué al señor de los 10 céntimos faltantes y me dijo que no había problema, perfecto el plan funcionó- pensé, pero ahí no acabó todo, llegamos a mi trabajo, le pagué al taxista y me dijo, "señorita estos 5 son falsos". Mierda. 

lunes, 31 de marzo de 2014

Un verano feliz # 02

A continuación, la segunda parte de Mi pobreza.


El verano transcurría perfecto como todos los veranos que había pasado en la Calle 5 de la Urbanización Prolima en Los Olivos. Todo era felicidad, entre Chapadas, Las escondidas, San Miguel, Bata, Kiwi (o como se escriba), Siete pecados hasta Callejón oscuro o Lingo, íbamos y veníamos los niños más traviesos del vencindario. La verdad es que yo era casi un hombrecito, me gustaba jugar trompo, bolitas y chipitaps, me fascinaba acercarme al grupito de hombres con mis chipis 'pititos' o 'piticlines' como le decían en ese entonces. Nunca entenderé por qué ese gusto por recibir un juego de mesa o un tren en navidad en vez de una muñeca o un juego de té. No sé si tenga algo que ver con la ausencia de mi padre o simplemente habré nacido así...gracias a Dios (como dice mi abue) ese gusto por las cosas de hombres solo me duró hasta que entré a Secundaria. 


_____________________

En Secundaria conocí al que fue mi primer enamorado, un colombiano guapísimo, inalcanzable para una chica como yo y es que la coquetería en mi salón, sobraba. Yo, siendo buena gente e inteligente más no precisamente bonita; tenía que destacar de alguna manera para que él pueda notar mi presencia.

Trato de recordar qué hice para que se fije en mi y no recuerdo nada, salvo ser muchísimo más femenina e imitar a Meylin, niña coqueta y guapa del salón. Como él era 'el nuevo' y había ingresado a mitad de año, tenía mucho por ponerse al día y yo tuve que hacer el "sacrificio" de invitarlo a mi casa para explicarle lo avanzado, así fue que nos hicimos amigos y rápidamente enamoradillos, fue un amor lindo, tierno, éramos los mejores amigos y andábamos de arriba a abajo. Hoy en día, sigue siendo mi mejor amigo pero ya no nos frecuentamos mucho, sé que tiene una enamorada llamada Yeraldin, muy guapa y con un nombre muy curioso.
_____________________

El verano acabó y como era de esperarse, el vecindario estaba feliz de no escuchar más nuestros gritos de "plancha quemaada, plancha quemaada" o "san miguel, san miguel, san miguel" o el gran salvador "ampay me salvo con todos mis amigos". Pero yo no estaba tan feliz porque ya tocaba cambiar de cole y comenzar de cero, nuevos amigos, nuevas carpetas, nuevos profesores y lo único bueno, nuevos lapiceros.

Ya a puertas de comenzar las clases mi madre había entrado en razón y me volvió a sorprender con otra noticia: 

"Beba, ya no irás a un colegio estatal, te cambiaré al IGV (colegio que costaba una fortuna), sí hija, ya lo he decidido, mañana iré a la hablar con la directora y veremos cómo financiamos tu uniforme." 

CONTINUARÁ...


sábado, 22 de marzo de 2014

Mi pobreza #01

De pequeña no tuve lujos ni regalos especiales. Mi madre trabajaba en Gamarra vendiendo ropa y tenía un sueldo miserable de entre 40 a 50 soles semanales. Mi padre nunca vivió con nosotras, ellos decidieron separarse al concebirme, él jamás fue capaz de acercarse a mi casa y darle algo mínimo a mi madre. Tengo un recuerdo vago de él. A mis 5 años aproximadamente, mi madre en su desesperación económica me llevaba a su casa en Santa Anita y lo estábamos esperando a la espalda, sentadas en un parque oscuro, él se apareció y creo que discutían, mi mamá se puso a llorarle diciéndole: La bebe no tiene ni zapatillas para sus clases de Educación Física, él se reía y le decía: Pero qué quieres que haga? No tengo pues, no tengo. Yo no se si sentía cólera de verlo a él tan suelto de huesos o si me odiaba a mi misma porque -de alguna manera- estaba obligando a mi madre a que vaya a rogarle unas monedas. Mi mamá me alzó en brazos sin dejarme despedirme y caminamos por media hora tratando de evitar que el pasaje del bus sea más caro, ya estando arriba mi mamá lloraba en silencio y me sonreía para que yo no me ponga triste; es el único recuerdo de mi niñez que tengo de mi padre.  

 

Mi primaria fue muy feliz, yo era muy amiguera, andaba enamorada de cada guapito del salón, tenía un amigo llamado Miguelito, era uno de los más inteligentes y tenía una letra HERMOSA, yo siempre quería imitar su letra pero estaba a kilómetros luz de distancia jeje. Miguelito usaba unos lapiceros PILOT tinta líquida que costaban 4.5 soles cada uno, una millonada pero yo estaba segura que ese era el secreto de su letra bonita, ya que una vez él me lo prestó y mi letra mágicamente cambió, hasta no tuve que esforzarme, esos lapiceros eran mágicos. 

Siempre he estudiado en colegios particulares, yo no sé cómo se las ingeniaba mi mamá para conseguir la mensualidad cada fin de mes, ayudó mucho que mi abuelita haya tenido 10 hijos, porque para cuando yo era pequeña, mis tíos aún no tenían hijos y yo era la engreída, mi mami me cuenta que cuando empezaba el colegio, todos mis tíos se ponían la camiseta; mi tía Gina los lapiceros, mi tío Juan los cuadernos, mi tía Margot los zapatos, mi tía Mary el uniforme, mi tío Marcos la mochila, mi tío Hernán El buzo, y mis demás tíos aún no trabajan pero se turnaban para cuidarme cuando mi mamá trabajaba. El apoyo de todos ayudó a que no me faltara amor, a que me formen como una persona de bien, pobre pero honrada. 

Una vez, cuando iba a pasar a 5to grado de primaria, mi madre muy triste me dijo que ya no podía pagarme el colegio, me rompió el corazón pero comprendí y solo le pedí una condición: Está bien mamá, cámbiame al Herman Busse (el colegio del estado, más cercano a mi casa) pero cómprame mis lapiceros tinta líquida. 

Continuará...